La reforma al artículo 123 constitucional ha marcado un cambio significativo en las condiciones laborales de México al establecer un límite de 40 horas para la jornada semanal. Sin embargo, este avance trae consigo un reto importante: la necesidad de ajustar la Ley Federal del Trabajo (LFT) para garantizar una implementación clara y efectiva de esta medida.
Ajustes necesarios en la legislación secundaria
La reducción de la jornada laboral, ahora oficial, requiere ajustes en la legislación secundaria para prevenir conflictos y ofrecer certidumbre tanto a trabajadoras y trabajadores como a empleadores. Expertos en derecho laboral han señalado que el desafío principal será definir reglas claras en áreas clave como las horas extraordinarias, la flexibilidad en la distribución de horarios y los sistemas de registro laboral.
Horas extraordinarias: un tema de debate
Un punto crucial será establecer límites claros en el uso de horas extraordinarias para evitar abusos. Según Jimena Sánchez, socia de Employment Legal Aid, "muchas empresas malentienden que tener ese banco de horas, cuando las pagan, les permite extender la jornada ese número de horas. Valdría la pena, desde el punto de vista del legislador, hacer énfasis en la naturaleza del tiempo extraordinario y que verdaderamente sea cuando suceden cosas fuera de lo ordinario".
Otro desafío será determinar cómo se contabilizan y pagan las horas triples. Ernesto de la Puente, asociado senior de Santamarina y Steta, apuntó que "conforme a las reglas actuales, pagas tiempo extraordinario después de superar las nueve horas a la semana, siguiendo esa regla tendría que ser a partir de la hora 13, pero los artículos 66 y 68 establecen un límite diario de cuatro, entonces cuando se superen las cuatro, aunque no hayas superado las 12, a partir de la hora cinco podrías pagar 300%".
Mantener la flexibilidad en los horarios
La reforma también debe preservar opciones de flexibilidad en la distribución de las horas laborales. Jimena Sánchez destacó que "la reforma debe mantener la flexibilidad de distribuir las horas semanales de trabajo previo acuerdo de las partes, como hasta ahora lo señala el artículo 59 de la LFT". Esto permitiría modelos como jornadas de cuatro días con 10 horas diarias, seguidas de tres días de descanso.
Diego García Saucedo, socio director de García Velázquez Abogados, señaló que los tres tipos de jornada previstos en la LFT (diurna, nocturna y mixta) tendrán que ajustarse a este nuevo límite de 40 horas semanales. De no hacerlo, "podrá ser que la nocturna y mixta tendrán que durar 39 o 38.5 horas".
Registro laboral: una medida por definir
Otro aspecto crítico será el registro de horarios y controles de asistencia. Ernesto de la Puente explicó que la propuesta de un registro electrónico aún presenta dudas en cuanto a su implementación y alcance. "Si no distinguimos para qué tipo de labor es, se entiende que va para todos, en la práctica va a ser algo complicado de inspeccionar", señaló. Además, se deberá considerar cómo aplicar estas medidas en sectores con dinámicas laborales únicas, como el logístico, donde factores externos pueden alterar los horarios.
Por su parte, Jimena Sánchez sugirió que sería útil que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) emita opiniones por industria y recomendaciones sectoriales, como se hizo previamente con la legislación sobre subcontratación laboral.
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Próximos pasos
La reforma al artículo 123 es un paso histórico hacia mejores condiciones laborales en México, pero su verdadero impacto dependerá de las precisiones que se hagan en la LFT. Los legisladores enfrentan el reto de abordar temas como el tratamiento de las horas extraordinarias, la flexibilidad horaria y los mecanismos de registro de manera que beneficien tanto a los empleados como a las empresas. La claridad en estas disposiciones será clave para garantizar una transición exitosa hacia una jornada laboral más corta y justa.

